En el camino

Siete miradas diversas desde la educación

Una reflexión sobre la educación y otras cosas

«¿Qué puedo decirte de los seres humanos, Vitia? Me sorprenden tanto por sus buenas cualidades como por las malas», escribe una madre, Ania, a su hijo. Ella, camino del gueto. 

¿Qué podemos decir de la condición humana? ¿Qué sabemos de ella? ¿Cómo la vivimos?

Condición humana, ¡siempre ambigua! Cuerpo y experiencia espiritual. Somos libertad, somos creatividad; grandeza y amor. También incoherencia, indiferencia, a veces crueldad. Capacidad de elevarnos a lo más sublime o de descender a los abismos más miserables. Anhelos infinitos de felicidad. Tambaleándonos entre el fango y el esplendor. Siempre en el misterio.

Caminamos hacia unos valores que nos hacen ser. Soy en mí, soy en el otro, soy en el mundo. Nos vamos humanizando, por eso vamos caminando. El camino constante de la educación. Solo un camino: educar educándonos.

«Vítenka… Esta es la última línea de la última carta de tu madre. Vive, vive, vive siempre».

 

(V. Grossman, Vida y destino. Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2016, pp. 103 y 110)

ISBN: 
9788428836425
Fecha publicación: 
19/01/2021
Encuadernación:
Código interno:
205026
Temas:
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    Índice: 

    Prólogo, de Rosa Piquín Cancio

    Introducción

     

    La Visitación. La acogida

                Se puso en camino

                A la montaña

                Entró en casa

                Y saludó

                Isabel

                Se llenó del Espíritu Santo

                ¿Venga a visitarme?

                Mi alma

                Volvió a su casa

     

    El buen samaritano. Ética y moral

                I care

                Amarás a tu prójimo como a ti mismo

                Un hombre

                Bajaba de Jerusalén a Jericó

                Y cayó en manos de unos salteadores

                Al ver al hombre se desvió y pasó de largo

                Un samaritano se le acercó

                Y lo cuidó

                Haz tú lo mismo

                Calenzano y Barbiana

     

    Un padre tenía dos hijos. Dos lobos en mí

                «Yo, señor de Milany»

                Un padre

                Tenía dos hijos

                Se marchó a un país lejano

                Derrochó su fortuna

                Y se fue a casa de su padre

                Su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas

                Su hijo mayor

                Cuando vino y se acercó a la casa

                Tenemos que alegrarnos y festejarlo

                «Id a buscar el tronco»

     

    El ciego. La belleza

                Al borde del camino

                Al instante

                El ciego recobró la vista

                Y seguía Jesús glorificando a Dios

                También todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios

     

    Zaqueo. Autoconocimiento y autoestima

                Elisabeth Eidenbenz y la Maternidad de Elna

                Era pequeño de estatura

                Levantó los ojos

                            Una invitación

                            Autoconocimiento. Autoestima

                            Tomar conciencia de uno mismo

                            Aprender

                            Antes. Durante. Después

                            Quizá haya que renovar criterios

                            Autoestima: una vida con sentido

                            Autocontrol

                            Educarnos

                            Mirada, escucha, palabra

                            Emociones

                            Un sentido a la vida

                            El otro y yo somos multitud

                            ¿Y si vamos más allá, más adentro?

                Le devolveré

                Se puso de pie

                Hoy

     

    Pasión y muerte de Jesús. Pasión y muerte del ser humano

                Fue en Puente Bulnes

                Acordaron dar dinero a Judas

                Era de noche

                Aparta de mí este cáliz

                ¿Atacamos con la espada?

                El Señor, volviéndose, miró a Pedro

                Lo condujeron ante el tribunal

                ¿Barrabás o Jesús?

                Y lo mandó azotar

                ¡Aquí tenéis al hombre!

                No tenemos más rey que el César

                Se lo entregó para que lo crucificaran

    Llevando a hombros su propia cruz, salió de la ciudad hacia un lugar llamado de la Calavera

    Echaron mano de un cierto Simón de Cirene y le cargaron la cruz

    Mujeres de Jerusalén

                No lloréis por mí

                Llorad por vosotras y por vuestros hijos

                Cuando los soldados crucificaron a Jesús

                Tomaron la túnica

                Padre, perdónalos

                Se burlaban de él

                Este no ha hecho nada malo

                Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

                Tengo sed

                Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu

                E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu

                Se mantenían a distancia, viendo todo esto

                Jesús en brazos de su madre

                Lo colocó en un sepulcro

                Las mujeres prepararon aceites aromáticos y perfumes

                La noche antes de ser llevado a la muerte

     

    Emaús. Ensayo de Pregón pascual

                Francesc Barrachina Canellas

                Iban caminando a una aldea llamada Emaús

                Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos

                El caso de Jesús de Nazaret

                Nosotros esperábamos

                Algunas mujeres

                ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto?

                ¡Quédate con nosotros!

                Él desapareció

                Jerusalén

     

    Epílogo

20,00 €

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