Encuentro Vida Nueva sobre el Sínodo para la Amazonía: "La profecía tiene un poco de herejía”

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ELENA MAGARIÑOS (VIDANUEVADIGITAL.COM).- El II Encuentro Vida Nueva, titulado ‘Sínodo para la Amazonía: ¿profecía o herejía?’, celebrado en Madrid el 30 de octubre, organizado por la revista Vida Nueva y la ONGD Entreculturas, con la colaboración del Banco Sabadell y PPC, dio comienzo con una reflexión sobre las imágenes de la Pachamama que fueron robadas de la iglesia romana en la que estaban expuestas y arrojadas al Tíber.

“Son signo de la Madre Tierra, pero también de ese Sínodo que se intentaba ahogar y ha salido a flote”, dijo José Beltrán, director de Vida Nueva, que ejerció de moderador en una mesa redonda compuesta por el cardenal venezolano Baltazar Porras, la indígena brasileña Arizete Miranda, el jesuita Fernando López y la jesuitina María Luisa Berzosa.

No se puede esconder que el Sínodo para la Amazonía ha tenido detractores y acusaciones de herejía, algo que quedó patente, de forma especial, con esas estatuillas cayendo al río...

Haciendo alusión al título del encuentro, María Luisa Berzosa, jesuitina y consultora de la Secretaría General del Sínodo, apuntó que “la profecía siempre tiene algo de herejía porque no es muy ortodoxa”. Sin embargo, “el Espíritu es así: irrumpe, cambia, abre nuevos caminos”.

“La realidad a la que se enfrenta el Amazonas es una problemática que, desde lo regional, nos habla a todos, para el presente y para el futuro, dijo el cardenal Baltazar Porras, presidente delegado del Sínodo Panamazónico, quien además ha señalado que “es herético tratar estos temas porque toca muchos intereses económicos y políticos”.

"Algo está cambiando"

Este Sínodo, como remarcaba Berzosa, “ha sido absolutamente profético, de conversión”, porque “no tiene que ver con lo de siempre, con el ‘siempre se ha hecho así’, sino que subvierte y descoloca, y en ese sentido puede parecer herético”. En todo esto, el papa Francisco tiene un papel fundamental.

“Es uno de esos signos de que algo está cambiando”, ha dicho Fernando López, del Equipo Itinerante de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM). En su opinión, Francisco ha puesto sobre la mesa la diversidad del mundo en un momento en el que “la política está fatal, la economía está fatal y la Iglesia también ha cometido errores, pero realmente vivimos un tiempo profético. “Tal vez estamos tomando conciencia de la Trinidad, que también es diversidad”, subrayó el jesuita. “El Amazonas es diverso, y vivir este tiempo en diversidad es hacerlo en diálogo”.

Por todo ello, López ha exhortado a los presentes a no temer al futuro. “Independientemente de lo que salga del documento final, este Sínodo ha sido un antes y un después”, aseveró, y recalcó que “ha abierto una serie de caminos que nos enseñan que tenemos que seguir dialogando. No tengamos miedo”.

Un proceso de escucha a la gente

Por su parte, Arizete Miranda, auditora del Sínodo Panamazónico, apuntó que, a pesar de que este Sínodo se ha celebrado en apenas tres semanas, ha llevado muchos años de preparación y de itinerancia. “Ha sido un proceso bellísimo de escucha a la gente, no para tomar datos para un libro, sino para escuchar activamente”.

Crónica completa del Encuentro, en Vida Nueva Digital

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